Capitulo 189: Marshall.

     


-Si… -Vero. -¿Quién es usted? –Lo miraba asustada.
-Bueno perdón…. Es que yo soy… Marshall Bruce Y… ¿Usted?
-Perdone… Yo soy Verónica Ciccone. –Extendía la mano.
-jaja mucho gusto… pero puede decirme EMINEM –Sonreía el joven.
-Oh, esta bien… Ahora… Me explica ¿Qué hago aquí? –Verónica.
-Mira… pues te iba a llevar a mi casa… pero ya despertaste… Dime donde vives y te dejo… -Marshall sonreía.
-No, yo no tengo casa… -Verónica le sonreía.
-¿Entonces? –Marshall.
-Pues… llévame  a la tuya.
-Bueno… -Marshall.
Verónica estaba borracha pero sabia lo que hacia, sin embargo no quería regresar a casa, Verónica quedo dormida hasta que llego a la casa de Marshall.
-Esta es mi casa. –Sonreía Marshall.
-Oh! –Despertaba Verónica.
-jaja ¿Qué le paso? –Marshall.
-No me hables de usted… soy… Vero. –Sonreía.
-esta bien… -Marshall salía de su auto viejo y debo decirlo feo.
-¿Aquí vives? –Verónica veía que era un lugar humilde.
-Si… ¿Por qué? –Marshall.
-No nada… -Sonreía. -¿Vives solo? –Vero.
-No vivo con mi mama y hermana.
-Ah… ¿Entonces están aquí? –Vero.
-Si… así es.  –Marshall. -¿Te incomoda?
-No como crees.
-Bueno… Pasa. –Sonreía abriéndole la puerta.
-Gracias. –Verónica entraba y empezaba a mirar todo.
-Bienvenida Vero.
-jaja. –Reía.
-Mira acuéstate en ese sillón te traeré chocolate caliente para que no te enfermes por la mojadita que te diste. –Marshall.
-Si… gracias. –Verónica.
-Oye… Y tu… ¿En que trabajas?
-Yo am…
Verónica pensaba en si no decirle o decirle a que se dedicaba.
-Yo bueno… -Pensaba. –Soy modelo. –Prefería decir la verdad.
-¿Qué? –Gritaba Marshall y salía de la cocina para verla.
-Si… -Sonreía.
-No… pues con ese cuerpo si se te ve… y tu carita…  tan menso… como no me di cuenta. –Reía.
-jaja. –Verónica.
-jaja… y dime… ¿Qué hacías en el bar tomando? –Le daba el chocolate en la mano.
-yo… am… lloraba… por un hombre. –Verónica.
-¿Qué? –La tapaba con una cobija. -¿Quién?
-Mi novio… bueno ya no… es que me engaño hace unas horas… o tal vez desde hace mucho.
-¿Quién es?
- jaja pues se llama Tom. –Verónica.
-Ahh…
-jaja. –Verónica sonreía.
-jaja… bueno… por lo menos te saque una sonrisa… -Marshall la miraba.
-Si… -Bajaba su miraba y tomaba su chocolate. –Ah! –Dejaba la taza.
-¿Qué paso? – Miraba a Vero. -¿No te gusto? –Marshall la miraba.
-No como crees… es que esta caliente. –Sonreía.
-Ahh… ¿Entonces si te gusto?
-Si… sabe muy rico… -Tomaba mas.
Marshall sonreía y miraba como tomaba el chocolate.
-Oye… tu ropa ¿Aun sigue mojada? –Marshall.
-Si… ¿Por qué? –Tomaba el chocolate.
-Porque… te hará daño… si quieres te presto algo de mi mama.
-¿Enserio?
-Si busca en ese ropero… -Señalaba un ropero.
-OH! –Verónica se paraba como loca y se empezaba a cambiar.
-¡Dios! –Marshall volteaba a otro lado.
-¿Qué paso? –Verónica decía. –Ah perdón! –Se tapaba rápido.
Verónica se había puesto un sweater  azul y unos calcetines cafés, Marshall decía…
-¿Ya puedo voltear? –Marshall.
-Si. – Verónica se sentaba alado de el.
-jaja, tu ropa… casi no traes nada. –Marshall reía.
-jaja perdona… tengo calor… -Reía. –Y… ¿Tu mama?







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